Vive una puesta de sol desde El Templo del cielo

En mi debut en Beijing en 2017 me asombró la majestuosidad de sus construcciones, todas ellas ligadas a una parte de la historia de China. Entre todas ellas, El Templo del cielo tiene un significado de gran belleza. Las dinastías Ming y Qing utilizaron el templo para pedir en primavera bendiciones para sus cosechas y en otoño para dar las gracias por los frutos obtenidos.

El Templo del cielo está formado por un conjunto de edificios: el Salón de Oración por la Buena cosecha, el Altar circular y la Bóveda imperial del cielo. Todo ello, rodeado de árboles, senderos y jardines en los que es posible sentir la calma y ver a los ciudadanos chinos haciendo ejercicios, practicando algún juego tradicional, cuidando sus pequeños grillos mascota o escribiendo poemas efímeros con agua y un pincel gigante sobre el suelo.

Vive una puesta de sol desde El Templo del cielo. Contágiate de su cultura y el legado de sus ancestros en este conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1998.

El conjunto está protegido por dos murallas, una interior y otra exterior. De nuevo la arquitectura y su simbología: están diseñadas por una base rectangular que representa la tierra y están rematadas con formas redondeadas para simbolizar el cielo.